1 de diciembre 2025

1 de diciembre 2025

T-MEC bajo presión: desafíos para el acero mexicano entre importaciones, nearshoring y reglas de origen

La industria acerera mexicana enfrenta un cierre de año particularmente complejo y estratégico. Mientras las exportaciones crecen a pesar de los aranceles, crece también la tensión con socios del T-MEC por el volumen de importaciones desde países fuera del bloque. En paralelo, se aceleran oportunidades industriales impulsadas por el nearshoring, aunque bajo la sombra de una debilitada producción energética nacional y nuevas exigencias en reglas de origen. Esta coyuntura exige atención especial de los tomadores de decisiones del sector.

Desequilibrio del T-MEC por importaciones de acero

Las importaciones mexicanas de acero desde países fuera del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) están generando una reacción creciente en medios y gremios industriales. Según reportes de El Tiempo Monclova y El Congresista, el flujo de acero no norteamericano ha aumentado significativamente, lo que se interpreta como una distorsión del equilibrio comercial entre los socios del acuerdo.

Esto ha generado preocupación en Estados Unidos, donde ya se habla de medidas de presión, incluyendo aranceles correctivos. Para el sector siderúrgico mexicano, el impacto es doble: por un lado, aumenta la competencia desleal en el mercado interno; por otro, se pone en riesgo el acceso preferencial a los mercados vecinos.

El argumento central de los críticos es que México está aprovechando su posición geográfica para introducir acero asiático al bloque sin cumplir con los porcentajes de contenido regional acordados. Este tipo de prácticas podría escalar hacia una controversia formal en el marco del T-MEC, afectando no sólo al acero, sino también a sectores industriales integrados como el automotriz.

Nearshoring y dinamismo regional con enfoque energético

En contraste con este escenario de tensión comercial, el fenómeno del nearshoring sigue consolidándose como un catalizador positivo para la industria. Medios como El Financiero y Milenio destacan que entidades como Nuevo León están heredando proyectos industriales derivados de relocalizaciones estratégicas.

El nearshoring no solo significa más fábricas: implica nuevas cadenas de suministro, requerimientos de infraestructura y una creciente demanda de acero estructural y especializado. En este contexto, el papel de la energía limpia cobra especial relevancia.

México ha mostrado avances regulatorios en materia de autoconsumo y energías renovables, aunque aún existen desafíos de implementación. La combinación entre nearshoring e impulso energético sustentable abre una ventana de oportunidad única para empresas acereras que apuesten por soluciones verdes y cadenas de suministro localizadas.

Caída de producción e ingresos en Pemex: impacto en el acero

La situación energética nacional presenta un panorama mixto. Aunque Pemex ha reportado un ligero aumento en la producción de combustibles, su rendimiento general sigue lejos de las metas oficiales. Datos de la Secretaría de Hacienda revelan que los ingresos petroleros cayeron un 25.9% en el último periodo registrado, con una de las producciones más bajas de las últimas cuatro décadas.

Esta caída afecta de forma indirecta pero poderosa a toda la cadena industrial, incluyendo el acero. Menor disponibilidad de combustibles y variabilidad en precios impactan directamente en los costos operativos, particularmente en procesos que dependen de gas natural o derivados del petróleo.

Además, la incertidumbre energética debilita la percepción de México como destino competitivo para la inversión extranjera, lo que puede frenar proyectos que demandarían acero en construcción, manufactura avanzada o infraestructura logística.

Revisión del T-MEC y presión por nuevas reglas de origen

La próxima revisión del T-MEC, programada para 2026, se acerca con un clima cada vez más técnico y complejo. Voces como la Asociación Nacional de Empresas de Rastreo y Protección Vehicular (ANERPV) han advertido que México debe prepararse para condiciones más estrictas, particularmente en términos de trazabilidad y cumplimiento regulatorio.

Uno de los focos de atención será el endurecimiento de las reglas de origen. De acuerdo con reportes desde Estados Unidos, representantes del sector automotriz han lanzado exhortos para asegurar que las partes y materiales —incluyendo acero— cumplan con un contenido regional más riguroso.

Este contexto representa un reto para el acero mexicano, que podría quedar fuera de cadenas de suministro integradas si no demuestra origen conforme al tratado. A su vez, implica una oportunidad para empresas que inviertan en trazabilidad, certificación y tecnologías de cadena de valor.

Conclusión: una coyuntura desafiante, pero también estratégica

El cierre de 2025 presenta a la industria acerera un escenario con múltiples frentes abiertos: tensiones comerciales, oportunidades de inversión, riesgos energéticos y exigencias normativas. Si bien algunos factores como las reglas de origen o los flujos de importación están fuera del control directo de las empresas, existen márgenes de maniobra en la innovación, la certificación de procesos y la participación en cadenas de suministro regionales.

El nearshoring, acompañado de políticas energéticas inteligentes y cumplimiento normativo, puede posicionar al acero mexicano como un actor estratégico en Norteamérica. Para lograrlo, será clave una coordinación estrecha entre sector privado, gobierno e instituciones como CANACERO y CONADIAC.

Fuentes: